# Viaje A La India
**Source:** https://ja.cursos.frogamesformacion.com/pages/blog/viaje-a-la-india
**Language:** Japanese

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# Me fui a la India… y lo que descubrí me cambió para siempre

*![フアン・ガブリエル・ゴミラ](https://dropinblog.net/cdn-cgi/image/fit=scale-down,width=100/34249715/authors/jb.JPG)*

フアン・ガブリエル・ゴミラ 

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20/06/2026 12:00pm

12分

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## Contenidos

- Cuando por fuera todo encaja, pero por dentro algo termina de estar bien
- El primer aviso: trabajar sin parar también tiene un precio
- Cómo llegué al yoga y por qué India apareció en el momento adecuado
- El choque inicial: caos fuera, silencio dentro
- La estructura del retiro: horarios, disciplina y cero escapatorias
- El momento del clic: llevaba años sin parar
- Lo que el yoga me enseñó más allá de las posturas
- Karma yoga: hacer sin esperar nada a cambio
- Compartir desde el corazón abierto
- Volver distinto sin necesidad de convertirse en otra persona
- No, necesitas irte a la India
- Crecer por fuera sin perder el equilibrio por dentro
- よくある質問

Este episodio 200 de Frogmación Podcast ha sido especial por muchas razones, pero sobre todo por una: nace después de un viaje a la India que me removió bastante más de lo que esperaba. Y no, habla de productividad, ni de tecnología, ni de negocio online, ni siquiera de yoga como disciplina física. Habla de algo bastante más incómodo y bastante más importante. Habla de parar.

Porque a veces, desde fuera, todo va bien. El trabajo funciona. Los proyectos crecen. Las métricas acompañan. La sensación es que estás avanzando. Pero por dentro hay ruido. Mucho ruido. Y lo peor de todo es que upuede acostumbrarse a vivir así durante años.

Eso fue exactamente lo que me pasó antes de irme a la India a un retiro de yoga. Yo pensaba que iba a desconectar del mundo. Lo que esperaba era encontrarme, de golpe, conmigo mismo.

## Cuando por fuera todo encaja, pero por dentro algo termina de estar bien

Durante años he vivido en una dinámica de trabajo muy intensa. Cursos nuevos, formaciones para empresas, clases, reuniones, viajes, la plataforma, el podcast, los alumnos. Cuando estás montando cosas que te apasionan, es fácil justificar el ritmo. Y además, desde fuera, parece lógico: si algo va bien, empuja más fuerte.

En Frogames Formación llevamos años creciendo, lanzando contenido de forma constante y llegando a cientos de miles de alumnos. Profesionalmente tengo nada que objetar. Estoy orgulloso del camirecorrido, especialmente sabiendo que todo esto nació de una decisión bastante kamikaze: dejar un trabajo muy bien pagado para apostar por crear formación online desde cero.

Pero una cosa quita la otra. Se puede estar creciendo por fuera y, al mismo tiempo, llevar demasiado tiempo sin escucharse.

Ese fue mi gran error. Ir tan rápido que dejé de preguntarme cómo estaba yo de verdad.

## El primer aviso: trabajar sin parar también tiene un precio

Después del COVID y en plena creación de Frogames Formación, entré en una espiral de trabajo brutal. Había meses en los que entre todos los instructores publicábamos cuatro o cinco cursos. Echad cuentas: eso son entre 50 y 60 cursos al año. Una barbaridad.

Pasábamos jornadas de 8, 10 y hasta 12 horas grabando, editando, organizando, produciendo. Fue una etapa muy potente a nivel de crecimiento, sí, pero también muy exigente. Durante la pandemia muchísima gente se lanzó a aprender online y nosotros respondimos a esa necesidad. El proyecto se disparó. Los alumnos también.

Y sin darte cuenta, dejas de vivir y entras en modo producción.

Ahí fue cuando empecé a notar que algo chirriaba. No de golpe, sipoco a poco. La típica sensación de estar siempre haciendo cosas y nunca estar realmente presente en ninguna.

## Cómo llegué al yoga y por qué India apareció en el momento adecuado

En mi caso, el yoga llegó por postureo ni por moda. Llegó por necesidad. Convivo con espondilitis anquilosante, una enfermedad que hace que mis articulaciones tiendan a agarrotarse. No tiene cura, así que buena parte del trabajo consiste en mantener el cuerpo abierto, móvil y funcional.

Por eso durante años mi relación con el yoga fue principalmente física. Diría que un 80%. El otro 20% era la parte mental y espiritual, que sabía que estaba ahí, pero que terminaba de explorar del todo.

Con el tiempo empecé a formarme como instructor de yoga, primero online, y descubrí una dimensión mucho más profunda de la práctica. A raíz de esa formación surgió la posibilidad de hacer un retiro presencial en la India. Me apunté casi sin pensarlo demasiado.

Lo que videspués fue una historia digna de guion: tensión geopolítica en Oriente Medio, cancelaciones de vuelos en la zona, miedo generalizado y, al final, cancelación del retiro original. La mayoría decidió posponerlo. Pero algunos ya teníamos vuelos reembolsables, visado pagado y billete en la mano.

Así que, en lugar de cancelar el viaje, encontré otro ashram y otro retiro. Y allí me fui.

## El choque inicial: caos fuera, silencio dentro

Llegar a la India fue un impacto sensorial en toda regla. Colores, tráfico, ruido, bocinas, motos adelantando por sitios imposibles, trayectos eternos para recorrer distancias ridículas. Nada más salir del aeropuerto pensé: “Juan, ¿dónde te has metido?”

Pero entonces llegas al ashram y todo cambia.

De repente, silencio.

Un silencio de verdad. No el “silencio” de casa con el móvil vibrando al lado. No el “silencio” de una tarde tranquila mientras miras correos. Silencio real. Sin estímulos. Sin ruido de fondo. Sin la maquinaria habitual que te mantiene distraído.

Y ahí es donde empieza lo difícil.

## La estructura del retiro: horarios, disciplina y cero escapatorias

La vida en el ashram tenía horarios estrictos. Muy estrictos. Levantarse a las 6 de la mañana, meditación, limpieza nasal, práctica de asanas, pranayama, desayuno, karma yoga, excursiones, filosofía del yoga, rituales, mantras, cena y más meditación por la noche.

Todo medido. Todo ordenado. Todo sin espacio para el piloto automático.

Y, además, sin móvil.

No tanto por norma como por realidad. El internet iba y venía cuando quería, la cobertura era prácticamente inexistente y, para rematar, una tormenta dejó tocada la telecomunicación de la zona. Resultado: sin WhatsApp, sin correos, sin redes sociales, sin noticias, sin revisar ventas, sin mirar qué había hecho Trump ese día.

**Cuando eliminas las distracciones, solo quedas tú.**

Y eso, aunque suene precioso en una taza de Instagram, en la práctica puede ser bastante incómodo.

## El momento del clic: llevaba años sin parar

Hubo un momento, sentado en silencio, en el que me cayó la ficha de golpe. Llevaba una década sin parar. No porque pudiera hacerlo, siporque en el fondo quería enfrentarme a lo que había dentro.

Eso fue lo duro de aceptar.

No era falta de tiempo. Era resistencia.

Muchas veces llenamos la agenda solo por ambición, sitambién para escucharnos. Porque si paras, afloran preguntas incómodas. Qué te duele. Qué has sanado. Qué estás sosteniendo desde hace años. Qué parte de ti vive con el pecho cerrado, con los hombros hacia delante, en modo defensa constante.

Y entonces entiendes una verdad bastante seria: **las guerras más grandes están fuera. Están dentro de umismo.**

## Lo que el yoga me enseñó más allá de las posturas

Una de las profesoras nos dijo algo que me pareció brillante. Si habéis venido aquí solo a practicar asanas, eso ya lo hacéis muy bien en vuestro país. Incluso mejor. Pero India va solo de forma física. India va de corazón, de intención, de sentir.

Y tenía razón.

Allí entendí que el yoga era solo flexibilidad, fuerza o equilibrio corporal. Era también atención, presencia, respiración, simbolismo, escucha. Era comprender por qué ciertas tensiones son únicamente musculares. A veces el hombro duele porque cargas demasiado. A veces la espalda se cierra porque llevas años protegiéndote. A veces el cuerpo habla de cosas que la cabeza todavía ha querido mirar.

No todo se resuelve estirando. Algunas cosas empiezan a sanar cuando dejas de huir.

## Karma yoga: hacer sin esperar nada a cambio

Otra de las prácticas que más me marcó fue el karma yoga. Cada día dedicábamos un rato a acciones desinteresadas. Recoger plásticos de la orilla del Ganges, limpiar el ashram, quitar malas hierbas del jardín, cuidar el espacio común.

La clave era la tarea. La clave era la intención.

Hacer algo útil sin esperar una recompensa, un aplauso o una palmadita en la espalda. Hacer por hacer. Servir porque toca servir. Y punto.

En una cultura como la nuestra, tan orientada a la validación, a la utilidad inmediata y al “qué saco yo de esto”, esa práctica te recoloca bastante.

Te recuerda que todo tiene que convertirse en rendimiento.

## Compartir desde el corazón abierto

En el retiro coincidimos personas de lugares muy distintos: Japón, Alemania, Suecia, Ecuador, ReiUnido, Australia… y entre ellas Lin, una mujer australiana de 60 años que me dejó impresionado.

Tras 30 años de matrimonio se había separado, había vendido su casa y decidió irse varios meses a la India, después a Sicilia y luego a Portugal. No como escapismo, sicomo reconstrucción. Como quien entiende que una etapa ha terminado y que ahora toca volver a nacer.

Hubo una ceremonia del fuego especialmente potente. En un papel escribes lo que quieres dejar atrás: traumas, dolor, recuerdos, peso emocional. Y lo vas quemando mientras repites un mantra con el mala, el collar de 108 cuentas.

Cuando terminó el ritual, Lin se levantó y se desmayó. No le pasó nada, por suerte, pero aquella imagen me impactó muchísimo. Le dije medio en broma y medio en serio que aquello había sido un renacer literal. Como un ave fénix saliendo de las cenizas.

Y, sinceramente, algo de eso había.

## Volver distinto sin necesidad de convertirse en otra persona

Tras 12 días en la India volví notándome diferente. Más flexible, sí. Más fuerte también. Pero sobre todo más presente. Más consciente. Más conectado conmigo.

Lo primero que me dijeron al volver a clase de yoga en Palma fue: “Cómo has cambiado”. Y se referían solo al moreno.

Hay cambios que se explican bien con palabras, pero se notan en cómo miras, cómo respiras, cómo te colocas en el espacio. Creo que cuando udeja de correr un momento y empieza a entender qué lleva dentro, cambia la postura, cambia el toy cambia la forma de habitarse.

## No, necesitas irte a la India

La conclusión importante de todo esto es “haz las maletas y vete a un ashram”. Si puedes vivir una experiencia así y te llama, adelante. Pero hace falta cruzarte medio planeta para empezar a escucharte.

Lo que sí hace falta es crear espacios donde puedas seguir huyendo.

- Come sin televisión y sin móvil.
- Da un paseo sin auriculares.
- Siéntate diez minutos en silencio.
- Respira antes de abrir el correo.
- Observa qué sientes cuando tienes nada con lo que distraerte.

Ahí empieza todo.

**Porque si nunca te paras, nunca te encuentras.**

Y da igual lo bien que vaya tu trabajo, tus proyectos o tu carrera profesional. Si sabes cómo estás tú, todo lo demás cojea.

## Crecer por fuera sin perder el equilibrio por dentro

Seguir creciendo profesionalmente está bien. De hecho, es maravilloso. Yo seguiré creando, enseñando y compartiendo formación como he hecho hasta ahora. Si quieres seguir aprendiendo, puedes echar un vistazo a todos los cursos disponibles en Frogames Formación o explorar las rutas completas de aprendizaje para avanzar con una estructura más clara.

Pero ojalá este episodio 200 sirva para recordar algo que a veces olvidamos: todo en la vida es optimizar, producir más o ir más rápido.

A veces avanzar es parar.

A veces crecer es aflojar.

Y a veces el viaje que más te cambia es el que haces hacia fuera, siel que te obliga a mirar, por fin, hacia dentro.

## よくある質問

¿Por qué viajar a la India para un retiro de yoga?

Porque permite salir del ruido cotidiay vivir el yoga desde una perspectiva más profunda, mental y emocional.

¿Qué aprendiste durante el retiro?

Que muchas veces trabajamos y producimos sin parar para evitar enfrentarnos a lo que sentimos por dentro.

¿Hace falta irse a la India para vivir algo así?

No. Lo importante es crear momentos de silencio y presencia donde puedas escucharte de verdad.

¿Qué es el karma yoga?

Es una práctica basada en hacer acciones útiles sin esperar reconocimiento ni recompensa a cambio.

¿Cómo cambió tu visión del yoga?

Dejó de ser solo una práctica física para convertirse también en una herramienta de atención, escucha y transformación personal.

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